ASESINOS NATOS ("Natural Born Killers", Oliver Stone, 1994).

¡La película ideal para estas fiestas! Ahora en serio: Quentin Tarantino escribió el guión de un matrimonio que un buen día les daba por salir y matar gente sin ton ni son. El punto de vista de la historia recaería en un periodista que seguiría sus peripecias. Intentó filmar el guión pero, al no encontrar financiación, decidió venderlo (todavía estaba haciendo sus pinitos en Hollywood). Los compradores, Jane Hamsher y Don Murphy, se lo ofrecieron a Stone. Éste andaba un poco quemado por su último rodaje y sus problemas personales y la aceptó como un producto de acción. Sin embargo, pronto cambió el enfoque de la misma, pasando a ser una reflexión con un uso de la violencia con toques de humor (se habla de cartoon o cómic) sobre la violencia en la sociedad de los noventa y el papel de los medios de comunicación (en aquella época estaba el caso O.J. Simpson, entre otros), la familia o las instituciones en su génesis y amplificación. Así él mismo junto con David Veloz y Richard Rutowski reescribieron todo el texto original, pasando el punto de vista a dos psicópatas Mickey (Woody Harrelson) y Mallory (Juliette Lewis) que se convierten en ídolos de masas a medida que aumenta su contador de víctimas. Tarantino se desvinculó totalmente del proyecto sin (teórico) rencor.

La película consta de tres partes: en la introducción, conocemos a Mickey y Mallory relajándose en un bar de carretera. En la primera parte se nos presenta a modo de flashback (adaptado a estilo sitcom, con aplausos y risas enlatadas incluídas) cómo se conocieron, además de su matrimonio y los primeros problemas de pareja con terceras personas incluídas. En la segunda parte presenciamos su éxito mediático, su intento de purificación y su captura. En la tercera parte (sin duda, la más lograda) veremos su estancia en prisión y su gloria, así como el desenlace.
El resultado: Oliver Stone entrega su película más desquiciada y desquiciante, repleta de violencia creando una farsa en ocasiones "grandguiñolesca". Si hemos de creer lo que dice, emplea hasta ¡35! formatos y tratamientos de imagen distintos (animaciones y pantallas incluídas), con contínuos insertos, lo que da una impresión de caos que realza la sensación de violencia y desasosiego que transmite la película. Porque sin duda es en la combinación de imagen y música y en el montaje donde Stone es único. En el apartado actoral y por encima de un dúo protagonista pasadísimo de vueltas (en especial Juliette Lewis, que hace bien en dedicarse a cantar) brillan con luz propia un magnífico e insólito Tommy Lee Jones, así como la labor de secundarios como Corinna Laszlo o Steven Wright.
CELDA 211 ("Celda 211", Daniel Monzón, 2009).
Juan (Alberto Amman) es un joven funcionario de prisiones que se pasa por el trabajo unos días antes para irse presentando. Pronto demuestra ser una mala idea, porque un motín liderado por Malamadre (Luis Tosar) lo aisla del resto del mundo. Solo entre los reclusos, debe ingeniárselas para sobrevivir.
Daniel Monzón según declaraciones quiso realizar una historia con connotaciones de tragedia clásica, donde la inexorable fuerza del destino ahoga a unos personajes que son llevados a lugares insospechados; donde un hombre acaba en gran parte llevado a una situación o un rol por unas circunstancias que no puede controlar. Sólido film carcelario con toques de intriga, y una de las mejores propuestas del cine español del pasado año.
BECKET ("Becket", Peter Glenville, 1964).
En una época en la que los sajones son lo más bajo y los descendientes de los conquistadores normandos la élite por derecho heredado, el vividor, cínico y sajón Thomas Becket (Richard Burton) se convierte en el hombre de confianza y posiblemente único amigo de su rey, Enrique II (Peter O´Toole). Es tal la complicidad y confianza que el monarca lo nombra Lord Canciller del reino, lo que provoca las quejas de los obispos de Canterbury y Londres. Becket, incapaz de haber amado a alguien en su vida, verá como su vida cambia con un inesperado giro en su vida.
Coproducción angloyanqui que cuenta la historia de separación entre dos amigos con el trasfondo histórico de la lucha por el poder entre religión y estado en un espectáculo de época sin grandes complicaciones. O´Toole está simpaticote y Burton, tirando a místico. Para pasar una tarde.
BUSCANDO A NEMO ("Finding Nemo", Andrew Stanton & Lee Unkrich, 2003).
Marlin es un pez payaso que nunca tuvo mucha gracia, y que sobreprotege a lo que queda de su familia: su hijo Nemo. Cuando Nemo es raptado por un buceador, Marlin iniciará una búsqueda por a lo largo del mar para dar con él, enfrentándose a diversos peligros y encontrándose a curiosos personajes como su amiga Dory.
El quinto largo de animación de Pixar, después de la brillante "Monstruos S.A." ("Monsters Inc.", Pete Docter, Lee Unkrich & David Silverman, 2001) resulta una propuesta menos lograda que la anterior. La película transcurre como una sucesión de situaciones/sketches, que transcurren hacia el lógico final (reunión familiar, conclusión del proceso de aprendizaje y realización de una prueba de superación), con lo que, inevitablemente, el interés experimentará sus altibajos en función de los simpáticos que nos parezcan los personajes nuevos de turno. No obstante, todo realizado con una más que notable factura, como es habitual en los productos Pixar.
ASTÉRIX EN BRETAÑA ("Astérix chez les bretons", Pino Van Lamsweerde, 1986).
Los bretones han ayudado por demasiado tiempo a los galos. César se lanza a la conquista de Bretaña, y tras una hábil estratagema, consigue dominar el territorio. ¿Toda Bretaña? No. Hay una pequeña aldea que todavía resiste al invasor. Pero no por mucho tiempo. Con el fin de evitar la inminente catástrofe, Buentórax viaja hasta la región de Armórica para localizar a su primo Astérix con el fin de que les presten su ayuda frente al enemigo común.
Nueva adaptación al cine de animación de uno de los álbume de Goscinny y Uderzo (la mejor etapa de los personajes), que además se convierte posiblemente en lo más potable que se ha hecho con los galos en la gran pantalla. Humor digno de Goscinny y una serie de gags visuales muy afortunados, hay que reconocer que los bretones dan mucho juego.
SOLAMENTE SE VIVE UNA VEZ ("Head Above Water", Jim Wilson, 1996).

George (Harvey Keitel) y Nathalie (Cameron Diaz) forman un feliz matrimonio. George es un respetado juez. Nathalie es una chica que se metió en líos y George ha ayudado a encauzar su vida. Al fin George puede hacer un alto en su trabajo y pasar unos días con su mujer sin otras distracciones por primera vez. Pero la llegada sorpresa de Kent (Billy Zane), el ex-novio de Nathalie, hará que las cosas se tuerzan un poco...
Comedia negra agradable de ver sin más pretensiones que la de pasar el rato. Cada actor se esfueza en dar credibilidad a su personaje, lo que hace que la premisa inicial o incluso un matrimonio de esas características sea creíble, lo que tampoco es moco de pavo.
Balthazar Balsan (Albert Dupontel) es un escritor de éxito que acaba de publicar su última novela. Sin embargo, una crítica destructiva hacia la misma por televisión hará que su existencia perfecta se tambalee. Convencido de que su vida es miserable y nadie le quiere, irá a la deriva hasta encontrarse con Odette (una Catherine Frot terriblemente parecida a Carmen Machi), una de sus mayores fans.
Curiosa propuesta de Emmanuel Schmitt, en el que sobresalen los números musicales (Odette es tan feliz que contagia musicalidad a la gente, aparte de verse volando cuando está muy feliz) que sin embargo se termina haciendo larga, puesto que la forma no es tan innovadora ni el fondo suficiente. Para el recuerdo quedará la imagen de Odette, apoyando la cabeza en el hombro de su amado Balthazar mientras pasean, flotando a su lado.
VALOR DE LEY ("True Gift", Henry Hathaway, 1969).
Una niñata bastante repelente (Kim Darby) intenta vengar la muerte de su padre. Para tal fin intentará convencer a un federal sin muchos miramientos por los derechos de los criminales, Rooster Cogburn (John Wayne) mientras el joven tejano La Boeuf (Glen Campbell) tiene otros planes para el asesino.
Western crepuscular de Henry Hathaway sin la grandeza épica de los de antaño ni la desmitificación de los posteriores, "Valor de ley" es una obra que se queda en tiera de nadie, con personajes ariscos, cierta crítica a la América Ideal del género (como la escena de la ejecución pública), un sentido de la aventura poco vibrante y un par de escenas algo sonrojantes por la poca credibilidad (la batalla final de Cogburn enfrentándose a cuatro hombres cuatro señores con un revólver en cada mano y sujetando las riendas de su caballo con los dientes). Sin embargo con esto Wayne se llevó el Oscar al mejor actor, que de eso se trataba. Cualquier excusa es buena.
Música de la película: http://www.youtube.com/watch?v=51l4U6Slgn0